jueves 28 de agosto de 2008

1. Mi mentor

Luna llena, cielo sin nubes. Ni una sola estrella. El aire viaja tan libre entre los árboles que su roce parece el canto del viento. Qué calma... ¡Qué hermosa noche!

Una pequeña luz a la distancia crea un nuevo ambiente. Una fogata al centro de un grupo de personas bailando, cantando, ¡Celebrando! Todos cargan armamento, ligeras armaduras; algunos llevan espadas y grandes escudos que asotan para crear ritmos parecidos a un tambor. Otros llevan arcos que agitan en el aire mientras sueltan un aullido:

¡Auuu, una victoria para el clan!
¡Auuu, nadie nos podrá parar!
Pequeños o grandes, guerreros o magos
animales o humanos
a nosotros nos da igual...
¡Arriba clan!
¡Auuu...

Terminan, entre aullidos, pistoleros que lanzan al aire.

El clan Bratja es quien festeja. Es el clan más temido de Pakan, la tierra del sur. Es el clan formado por guerreros listos para el combate cuerpo a cuerpo y, arqueros y pistoleros que cubren sus espaldas atacando a distancia. No es un clan numeroso pero muy hábil.

Un poco retraidos un grupo (de niños, jóvenes y adultos de ambos sexos) ve la celebración de clan, no pueden unirse porque aún no pertenecen a él. Apenas son aprendices, ninguno tiene nombre... no lo merecen. Sólo los pertenecientes al clan pueden tener un nombre, los demás son los llamados "sin nombre" del clan.

Un miembro de Bratja se acerca a los sin nombre. Ellos comienzan a correr alegremente hacia él, les lleva comida.
- Coman muchachos, algún día lograrán que los demás los acepten. - Él les dice

Todos se concentran en comer excepto uno, quien va y abraza al hombre que los alimentó.
- Muchas gracias Elsath - Le dice el sin nombre

En tanto, varios clanes liderados por un hombre que se cubre entre las sombras creadas por el bosque. Las nubes comienzan a cubrir el cielo, la luna deja su luz detrás de una de ellas. Una flecha cruza el cielo cortando el aire alrededor. Un Bratja cae, la luna vuelve a dar su luz para oscurecer nuevamente tras una nube de flechas, el caos comienza.

Aún no han tomado sus armas cuando la mitad del clan ya ha muerto. Magos y guerreros atacan al clan envuelto en agonía, a los pocos sobrevivientes del primer ataque. Los sin nombre no saben qué hacer. El bosque arde en llamas bajo un cielo hermoso. Que paisaje tan bizarro... hermosa noche adornando la cruel caída de Bratja.

Elsath llega con los sin nombre.
- ¡Muchahos huyan, no pued... ! - No termina de hablar y un grupo ya los rodeaba. Una espada atraviesa el pecho de Elsath y una garra sale por su estómago, cae. El sin nombre que agradeció antes al hombre que lo alimentó ahora lo ve morir frente a sus ojos, él no pudo hacer nada... es un simple sin nombre. Pero cambiasu miedo y confusión por ganas de venganza ardiendo en sus venas. No podía ver al asesino de su mentos, las lágrimas en sus ojos se lo impiden. Una silueta es todo lo que puede distinguir, la silueta de una armadura en forma de dragón, una espada tan brillante como el sol era lo que podía ver perfectamente. Los minutos pasaron. El Clan Bratja cayó, los sin nombre eran los únicos en pie. Al filo de las llamas el hombre dragón dió la orden:

- Mátenlos, hagan sufrir a esos imbéciles. Háganlos suplicar por sus vidas... que teman a la muerte pero no quieran morir... Agonía es su castigo - Termina tomando la cabeza de un cadaver como trofeo.

Los sin nombre lloraban y gritaban mientras morían, todos excepto uno. Uno que miraba fijamente al hombre dragón. El clan junto a sus sin nombre ha muerto, todos... todos menos uno.

- Ruega por tu vida - dice el hombre dragón.
- No, no temo a la muerte. Tú sin embargo deberías - responde el sin nombre.
- ¡Jajajajajajaja! Un sin nombre se atreve a lanzar una amenzaza - el hombre dragón dice mientras hace que su clan se burle del sin nombre.
- No es una amenaza, tú morirás en mis manos - responde con gran decisión.
- ¡Me encanta! - dice el hombre dragón - Déjenlo vivir, de todos modos morirá. Dejen que muera solo y sin el honor que te otorga la batalla. ¡Vámonos! - termina, todos gritan y comienzan a partir.

Sólo un cuerpo de pie entre cadaveres y llamas. Sangre esparcida por doquier. Sólo un cuerpo respirando en silencio. Una mirada fija; una lágrima recorre solitaria su rostro. Odio y venganza lo mantienen vivo entre tanta muerte.

- Morirás en mis manos...

Esa fue la última noche del clan más poderoso de Pakan. Poder que terminó en unas horas... en sólo una noche.

viernes 22 de agosto de 2008

Cuenta cuantos cuentos cuentas

Escribe para vivir, porque sólo así sabrás la verdadera naturaleza de tu alma.
¿No es lo que esperas?